La buena postura depende en cierta medida de lo que un individuo hace, si levanta un objeto, está de pie, sentado, hace ejercicio o trabaja. Sin embargo, existen dos aspectos fundamentales relacionados con la postura que se hallan presentes en todas las actividades.

La mala postura el aspecto parece tenso y encorvado, no se puede respirar plenamente y se es más propenso a sufrir dolencias, pues los músculos, ligamentos y articulaciones están tensos. Al tensar las regiones abdominal y pectoral, los órganos internos se comprimen y sufren la falta de espacio para su funcionamiento normal.
Con una mala postura, los movimientos se vuelven torpes, y ello hace que la persona sea más propensa a padecer accidentes y lesiones.
Una postura correcta en el trabajo alivia el estrés y evita el dolor muscular y las lesiones. Mantener una buena postura al hacer ejercicio reduce el dolor de espalda y evita determinados accidentes durante el entrenamiento.
Además, quienes adoptan una buena postura pueden sacarle el máximo provecho a la actividad que están realizando.
Fuente: Libro Prevenir y Curar
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