Una buena respiración maximiza la toma de oxígeno, ya sea en reposo, relajado o al hacer ejercicio o cualquier otro tipo de esfuerzo físico. Al respirar, se absorben oxígeno, dióxido de carbono y nitrógeno. El oxígeno es esencial para vivir, sin él el cuerpo no podría generar energía.

Hay que inspirar y espirar por la nariz, llenar los pulmones de modo que la caja torácica se expanda y el diafragma, el músculo alargado y en forma de cúpula que separa el tórax del abdomen, se aplane y desplace hacia abajo.
Este tipo de respiración suele denominarse diafragmática-abdominal (para distinguirla de la torácica). Respirar profundamente facilita el aporte de oxígeno a todos los tejidos y órganos del cuerpo, entre ellos al cerebro.
Los buenos hábitos postura les facilitan a su vez beneficios de una buena respiración Una respiración correcta aporta una mayor cantidad de energía al cuerpo y no sólo favorece la concentración y la agilidad mental, sino que contribuye a mantener una actitud más positiva que cuando la respiración es rápida, desigual y superficial.
Además, proporciona una gran calma. En razón de su efecto relajador, una buena respiración es un recurso utilizado para tratar dolencias como la angustia, la tensión y la depresión. Las buenas prácticas respiratorias deben tenerse en cuenta cuando hay que levantarse y transportar objetos pesados.
Fuente: http://ritualesnaturales.wordpress.com
Fuente: Imagen