Los esguinces son lesiones de los músculos y los tendones que se producen por una tensión o torcedura de las articulaciones (sobre todo de las articulaciones de los brazos y las piernas). Son muy dolorosos y en ocasiones es difícil diferenciar si se trata de un esguince o de una fractura ósea.
Las luxaciones son desplazamientos de los huesos que forman una articulación, producidos por los mismos mecanismos que causan los esguinces, pero habitualmente de mayor intensidad. Los esguinces más frecuentes son los de tobillo, que se producen al torcerse la articulación a causa de un traspié, al correr o practicar un deporte. La luxación más frecuente es la del hombro.
Actuación
Ante un esguince:
- Aplicar hielo envuelto en un paño.
- Levantar la extremidad afectada (si se trata de una pierna) y mantenerla en reposo (en todos los casos).
- Colocar un vendaje que impida los movimientos (incluso involuntarios) de la articulación.
- Consultar con el médico para valorar la gravedad de la lesión.
Ante una luxación:
- Aplicar hielo envuelto en un paño e Inmovilizar la articulación para calmar el dolor.
- No debe intentarse reducir (poner en su sitio) la luxación con tracciones o estiramientos, ya que pueden provocarse lesiones vasculares o nerviosas graves.
- Trasladar al paciente a un servicio de urgencias hospitalario para reducir la luxación.
Terapias con Plantas
Fitoterapia:
Para aliviar la contractura muscular se aplican cremas o lociones de rizoma de kava y sumidades aéreas de pasiflora. Se recomiendan las flores de árnica (Amica montana) y de milenrama por su efecto anti- inflamatorio. También son beneficiosas la raíz de harpagofito y las sumidades de ulmaria en uso interno en forma de cápsulas o tisana.
Fuente: Libro Prevenir y Curar
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