Uno de los principales factores que desencadenan el deterioro de nuestra calidad de vida es la falta de relax. ¿Te has parado a pensar cuánto tiempo te dedicas cotidianamente?, si ¿descansas lo suficiente?, si ¿los problemas y adversidades no ocupan una plaza desproporcionada en tu vida?.

De ser así, es tiempo de cambiar. Algunas técnicas de relajación de simple ejecución te ayudarán mucho a salvaguardar tu equilibrio personal, controlar el estrés y, por consiguiente, evitar la consumición de fármacos y/o derivados.
El objetivo fundamental de estas técnicas de relajación buscan establecer una serie de actitudes psico-somáticas y cognitivas que te ayuden a procurar un mayor equilibrio físico, psicológico y relacional, además de un mayor rendimiento en el trabajo, en los studios, etc.
Como en todo, la disposición personal y la constancia son la clave del éxito. La actitud básica para el desarrollo de las mismas consiste en la eliminación de expectativas como “tener que hacer” o “tener que lograr” y en el desarrollo puntual de los ejercicios que detallo a continuación:
- Buscar un espacio agradable y sin demasiada luz.
- Sentarse o estirase en silencio en una postura cómoda.
- Cerrar los ojos.
- Relajar a fondo todos los músculos del cuerpo dejándolos “sueltos“, apoyados en la superficie donde nos encontremos, como si tuviéramos la sensación de que esa parte nos pesara más de la cuenta.
- Empezar por los pies, pensar que nos están pesando, que se apoyan libremente sobre el sofá, cama, etc., avanzar lenta y progresivamente esta sensación de pesadez con el resto del cuerpo: las piernas, las manos, los brazos, el abdomen (sentir que toda la espalda se apoya relajadamente sobre la superficie donde nos encontremos) y así hasta los músculos de la cara. Mantenerlos relajados.
- Respirar por la nariz. Tomar conciencia de la respiración. Al aspirar, decirse a sí mismo la palabra “uno”, luego “dos”, y así progresivamente. Respirar con naturalidad, no profundamente.
- Continuar durante diez a veinte minutos. Pueden abrirse los ojos, para comprobar el tiempo, pero no utilizar un despertador ni un sistema de alarma. Al terminar, permanecer sentado durante algunos minutos más, primero con los ojos cerrados y después abiertos. No levantarse hasta que hayan pasado algunos minutos.
- No preocuparse por conseguir un nivel de relajación profunda. Mantener una actitud pasiva y dejar que la relajación se presente según su propio ritmo. Si aparecen pensamientos perturbadores, debe intentar ignorarlos no ocupándose de ellos y volviendo a repetir “uno”. Con la práctica, la respuesta sobrevendrá sin apenas esfuerzo.
Con estos simples ejercicios hayarás la respuesta relajante que necesitas. Inténtalo y luego me cuentas.
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