La asfixia es la dificultad extrema para respirar y, si no se revierte rápidamente, provoca un paro respiratorio. Las principales causas de asfixia son las siguientes:

- Obstrucción de las vías respiratorias por agua, sangre (hemorragia pulmonar), vómito (asfixia por aspiración de vómito), cuerpo extraño (asfixia por atragantamiento) o reacciones alérgicas graves (shock anafiláctico).
- Paro respiratorio de causa extra pulmonar, por una lesión cerebral (embolía, hemorragia cerebral), una descarga eléctrica o una intoxicación por gas.
- Traumatismo torácico que dificulta o impide los movimientos respiratorios (fracturas múltiples de costillas, neumotórax o hemorragias traumáticas).
- Enfermedad pulmonar aguda (asma) o crónica reagudizada o en fase Terminal.
Síntomas:
- Dificultad extrema para respirar o ausencia de movimientos respiratorios.
- Color azulado de la piel, especialmente de los labios y la lengua.
- Agitación si el paciente se encuentra aún consciente.
- Pérdida del conocimiento en caso de paro respiratorio.
Actuación:
- Tranquilizar al paciente. Si éste se halla consciente. Si no está consciente, también es beneficioso hablarle en tono tranquilizador.
- Si se trata de una asfixia por atragantamiento con un cuerpo extraño o un alimento debe practicarse la maniobra de Heimlich a continuación:
Si la víctima está consciente:
- Situarse detrás de la víctima, que ha de estar de pie y con el tronco ligera-mente inclinado Hacia adelante.
- Rodear su cuerpo con los brazos.
- Cerrar una de las manos como un puño y colocarla unos 4 dedos por encima del ombligo con el pulgar dirigido hacia dentro.
- Sujetar con la otra mano el puño cerrado.
- Ejercer una presión fuerte y brusca hacia arriba y hacia dentro con el puño.
- Aflojar la presión.
- Repetir la maniobra hasta conseguir la expulsión del cuerpo extraño.
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