De las investigaciones realizadas se desprende que la ausencia de actividad física incide en el desarrollo de algunos problemas de salud, entre otros, una menor resistencia a las infecciones, sobrepeso y obesidad, atrofia muscular, osteoporosis, hipertensión, enfermedades del corazón, embolia y cáncer.

Baja resistencia a la infección:
La falta de ejercicio parece tener un efecto determinante en el sistema inmunitario al hacer a las personas más vulnerables a infecciones virales, como el catarro común. Asimismo, se ha observado que cuando las personas inactivas padecen algún tipo de infección, la duración de la enfermedad es más prolongada y tiene una mayor gravedad.
Problemas de peso y obesidad:
Las personas que no practican ejercicio regular corren el peligro de ser obesas, sobre todo si tienen una dieta rica en grasas saturadas. La obesidad se asocia con graves problemas de salud, entre ellos la diabetes y afecciones cardiovasculares.
Atrofia muscular:
La atrofia puede resultar de un período de prolongada enfermedad, cuando el cuerpo tiene que hacer uso de las reservas de proteínas almacenadas en los músculos. La atrofia muscular es, asimismo, un rasgo común de la vejez.
Osteoporosis:
Esta enfermedad es un desorden óseo degenerativo caracterizado por la presencia de huesos porosos. Esta porosidad de los huesos da cuenta de su alta fragilidad y de su propensión a padecer fracturas por contusión. Las mujeres posmenopáusicas corren mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Fuente: http://actividadfisicaparatodos.blogspot.com
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