Una manzana fue lo que le dio Eva a Adán. Eso dice una famosa canción en la que se le achaca la responsabilidad a esta maravillosa fruta de que nosotros tengamos que trabajar para comer. Pero antes que penurias, la manzana trae consigo bendiciones para nuestro cuerpo.
Esta fruta, que tiene diferentes presentaciones, aporta cantidades importantes de vitamina C y fitoquímicos, sustancias que tienen propiedades anticancerígenas y antioxidantes. Éstos reducen el nivel de desgaste de los tejidos y mantienen en excelente estado nuestro sistema inmunológico.
Tiene altos contenidos de fibra y cascarilla, que producen sensación de saciedad ayudan a combatir el estreñimiento, y además su aporte calórico es bajo, lo que le convierte en una fruta adecuada para llevar una alimentación balanceada. Como si fuera su sabor dulce se debe a sus buenas cantidades de fructuosa, azúcar que es asimilado con mayor lentitud por el organismo y que, de esta manera, ayudan a controlar las concentraciones de glucosa en la sangre.
Como si fuera poco, esta fruta contiene pectina, una enzima que contribuye a la reducción de los niveles de colesterol en la sangre, a la retención de agua para el mejoramiento del tránsito intestinal, y a la protección del organismo contra los efectos de la contaminación ambiental. Esto sumado a otra serie de beneficios que la convierten en una fruta sin par.
¿Será que regalar un secreto de salud y belleza fue lo que quiso Eva cuando le dio la manzana a Adán?
Por: Marcela
Fuente: Alimentariaonline.com




