El café es un fruto proveniente de Abisinia, actual Etiopía, que según los relatos fue descubierto gracias a las cabras que en algún momento los consumieron. El pastor que las conducía vio que ellas empezaron a portarse eufóricamente, lo cual le asustó haciéndole creer que esos granitos color rubí estaban endemoniados.
Al lanzarlos al fuego de su hoguera, el olor despedido fue tal que prefirió él también perderse en su sabor. En muchos países del mundo se produce café, pero los líderes en su producción son Brasil y Colombia, gracias a que manejan altos volúmenes y gran variedad.
Una taza humeante de café puede traer muchos beneficios a nuestro cuerpo, tales como la prevención del mal de Parkinson. Además de ello alivia los dolores de cabeza (por eso se emplea en los medicamentos contra la migraña), previene la diabetes, combate las crisis de asma y las alergias, e incluso puede prevenir varios tipos de cáncer gracias a sus propiedades antioxidantes.
Pero eso no es todo: evita el crecimiento de bacterias en la boca, combatiendo la aparición de caries. Para esto, el café debe consumirse sin azúcar ni leche. Y por si fuera poco, sus características estimulantes ayudan a combatir la depresión.
Pero como lo he dicho a lo largo de mis artículos, todo en exceso es malo. El café no es la excepción; puede ser contraproducente cuando hay abuso.
¿Ven que el café no es malo? ¡Ahora a disfrutarlo!
Por: Marcela
Fuente: Webdelabelleza.com




