Para muchos de nosotros es difícil seguir una dieta, en especial cuando se acercan diferentes festividades: Navidad y Año Nuevo, ferias locales, y nuestro propio cumpleaños son pretextos por antonomasia para consumir toda clase de alimentos que a veces no son tan alimentos.
Consecuentemente, encontramos unos kilogramos más de grasa en nuestro cuerpo, distribuidos en forma de desfiguración de la silueta, celulitis, mejillas abultadas, papada y otros artificios que justo en este momento me producen pavor.
Lo peor es que en muchos momentos hemos acudido a diversas dietas que capturan nuestra atención por lo exótica de su fachada; lastimosamente no funcionan, o no como esperábamos. ¡Nos matamos de hambre y hacemos ejercicio como nunca, y todo para nada! Además, la supresión de comidas puede afectar nuestro sistema digestivo generando irritaciones, gastritis y úlceras. Pero con la dieta de la compensación no tendremos que preocuparnos por una tripa rugiente.
La dieta de la compensación sugiere consumir cinco raciones diarias, equilibradas entre sí, para evitar la ansiedad previa a las comidas básicas, como un almuerzo o una cena. Con raciones equilibradas se habla de que contengan fruta, carne/pescado, lácteos, verdura, cereal, harina y otros, en porciones razonables para que nuestro organismo las digiera y podamos comer por apetito, no por compulsión.
Por: Marcela
Fuente: Pulevasalud.com




