La leche ha sido esa deliciosa bebida que nos recuerda a nuestra madre, así como a la vida del jardín infantil y el preescolar, las meriendas en casa de la abuela, o incluso los refrigerios con los amigos luego de una buena tarde de juegos. Y una de las principales razones por las cuales consumíamos leche, además de su delicioso y cremoso sabor, era la siguiente: “La leche ayuda a que crezcas sano y fuerte”.
Lastimosamente muchas personas consideran que por el hecho de ser adultas ya no necesitan tomar leche ni sus derivados. ¡Falso por mil! La leche aporta una cantidad increíble de nutrientes que contribuyen a que nuestro sistema óseo funcione a las mil maravillas. Porque sin sistema óseo, ¿qué cuerpo tendríamos?
La leche es uno de los mayores proveedores de calcio (800 miligramos por vaso), apto para niños y adultos, con la excepción de las mujeres menopáusicas. Ayuda a disminuir los niveles de ácido úrico en el cuerpo, reduce los riesgos de formar piedras en los riñones, y su consumo en forma de leche descremada se asocia a la reducción de cáncer de colon. Lo bueno es que para las personas que no pueden consumir lactosa, existe la maravillosa opción de la leche deslactosada.
Todas las propiedades benéficas de la leche sin problemas estomacales. Entonces no hay excusa para no recordar los viejos tiempos frente a un vaso de espumosa leche con galletas.
Fuente: Pmministries.com


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