La piel grasa es para muchos, tanto hombres como mujeres, una especie de maldición estética que amenaza con la condena al espejo, a la inseguridad y al no poder disfrutar de un ambiente tranquilo por temor a empezar a resplandecer como un bombillo de baja potencia.
Este pequeño martirio tiene múltiples causas, tales como la herencia, las malas pasadas hormonales, el estrés y, en el peor de los casos, todas las anteriores. ¡Qué horror! ¿Y si además usas cosméticos elaborados con aceite mineral? Acentuarás la presencia de grasa y de esa manera te verás más tristemente brillante, además de perder rápidamente las huellas de maquillaje de tu rostro.
Para contrarrestar este penoso percance facial existen muchas y sencillas alternativas, entre las cuales aparecen la limpieza con toallitas de papel de arroz, que te ayudan a absorber la grasa dejando tu maquillaje casi inmaculado. Pero hay que tener cuidado, pues el exceso de limpieza de la piel puede ser contraproducente al obligar a las glándulas sebáceas a que produzcan más grasa de la habitual.
También el llevar una dieta balanceada y consumir mucha agua ayudan al drenaje de nuestras células y el mejoramiento de la presencia cutánea. Súmale a esto el uso de protector solar y la aplicación eventual de mascarillas astringentes que a la vez protejan tu rostro de la deshidratación.
Fuente: Lindisima.com





La piel grasa es indeseable menos por una razón, porque la única ventaja que conozco de la piel grasa es que, al no resecarse la piel, se producen menos arrugas.
¡Todo tiene su lado positivo!
Lisa